La obesidad infantil alcanza el 40% y urge la prevención educativa.

Los niños, ahora enfrentan una de las peores situaciones para su salud. Casi el 40% de los niños de entre 3 y 8 años padecen de esos problemas, según los datos del último Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE), revelados el mes pasado.

Problemas que, además, pueden haberse agravado como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y el confinamiento asumido para su prevención: la falta de contacto social provocó que “muchos más niños” se deprimieran y hayan llegado a los centros educativos con múltiples trastornos.

 Hubo mucho menos ejercicio, mucho más uso de la pantalla y la gente comió menos saludablemente. Como resultado, muchos más niños tienen sobrepeso. Pero la obesidad conlleva una variedad de factores de riesgo para los niños, que no siempre se tienen en cuenta, entre ellos, los problemas respiratorios la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardíacas y el cáncer. 

Y cuando se trata del riesgo de covid-19, existe un pacientes obesos, incluso los pacientes jóvenes. Los nuevos estudios apuntan a la afección en sí misma como el factor de riesgo más significativo, solo después de la edad avanzada, para ser hospitalizados con Covid-19, la enfermedad causada por el coronavirus. 

Todo ello provocó que el Programa Smart Healthy Citizen decidiese lanzar SHC At Home en el confinamiento, y atender a miles de familias en múltiples facetas educativas para su salud. Y ahora más que nunca la educación emocional, física, nutricional y digital mediática, es fundamental para la salud en la lucha contra la obesidad, para descargar el sistema sanitario.

Las cifras no son mucho más alentadoras en los adolescentes y jóvenes. Un 34% de la población de entre 3 y 24 años sufre de sobrepeso u obesidad, con mayoría de varones: en ellos la prevalencia sube hasta el 39,2%, mientras que en las chicas es del 28,4%. Así lo señala el mismo ENPE, incluido en la más importante de las revistas científicas que publica la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Además se está produciendo una brecha obesogénica.

Esto quiere decir que la pandemia y la recesión económica agravaron muchos de los factores que conducen a la obesidad, incluida la pobreza y las disparidades en la salud. Los jóvenes de hogares que ganan menos tienen más del doble de probabilidades de ser obesos que los que tienen los niveles de ingresos más altos, según el informe de RWJF. 

No tiene precedentes que estemos fuera de las rutinas normales. Pero pude generarse un cambio de comportamiento no sólo en las familias y un modelo nuevo como promulga el Programa SHC que ha sido puesto de relieve en el grupo Simple Ways to Be Smart, de U4SSC, ONU. Sino también, al cambiar las conductas de las familias a través de los niños, cambia el mercado. Muchos países están regulando la comida basura y bebidas azucaradas, viendo que el tamaño de su mercado disminuye debido a la regulación y al cambio de comportamiento del consumidor en un futuro cercano.

La crisis ha agravado la seguridad alimentaria y la calidad de la dieta, aumento del estrés de los padres, y mayor tiempo sedentario, tiempo frente a la pantalla. Pero necesitamos dar un buen ejemplo a los niños sean alumnos o niños.  Ese es el comienzo de todo. Nadie puede correr un maratón o cambiar todos los hábitos sin caminar antes, y es muy importante esta crisis como oportunidad de cambio para dar un futuro

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