El informe “Simple Ways be Smart” ONU, respalda el modelo SHC en época de pandemia.

La Fundación SHC By Pharmex, a través de su directora Sheila Romera Aznar, experta en “United for Sustainable Smart Cities, ONU”, desea agradecer a la Unidad Operativa de la Universidad de las Naciones Unidas sobre Gobernanza Electrónica Impulsada por Políticas (UNU-EGOV) y al equipo directivo de U4SSC: Sr. Nasser Al Marzouqi, nuestra presencia destacada en el informe “Simple Ways to be Smart, ONU” con un capítulo dedicado a Smart Healthy Citizen como modelo inteligente post pandemia, debido a la relevancia de dicho acto.

El desarrollo de dicho informe, fue dirigido por la Unidad Operativa de la Universidad de las Naciones Unidas sobre Gobernanza Electrónica Impulsada por Políticas (UNU-EGOV) y coordinado por la Dra. Judy Backhouse, Investigadora Académica Principal y la Dra. Soumaya Ben Dhaou, Coordinadora de Investigación en UNU-EGOV. Este trabajo fue apoyado por la secretaría del UIT-T.

extracto informe “Making People Smarter”.

The challenge for cities is to ensure that residents can fully participate in the smart city. For some cities, this begins with ensuring that basic needs are met and that residents are healthy. People who are sick or who are struggling to meet their basic needs are less likely to have the interest or energy to devote to engaging as residents.

The Smart Healthy Citizen (SHC) program19 focuses on knowledge and practice of nutrition and exercise as fundamental to people’s health. It also supports emotional development, digital skills and encourages good media diet. The program provides a web site and interactive platform, supported by a blog and social media.

Smart Healthy Citizen has been able to transform a city’s way of working and empower people to be smart.

The first pilot program in Córdoba, Spain brought together different spheres of the city, to work inter-sectorally, in a challenge: to reduce by 10% the number of overweight children in the population. Through education and technology solutions the program achieved a 14.5% reduction in BMI in 9 months. As a result, an ambitious study on intelligent education and being overweight was carried out.

The Smart Healthy Citizen program puts people at the centre, offering organizational and educational alternatives that empower self-care and are particularly relevant in the COVID 19 crisis.

It is a model that is now being adopted in Spain and should be easy to adapt for other cities over the world.

The success of the program is not the technology, but the multidisciplinary work, where doctors, teachers, mayors, merchants and associations, work together for a common cause: challenges in health and childhood.

Where levels of digital literacy are low, cities need to work together with educational organisations to ensure that residents learn not only how to use technology, but also to use it intelligently.

Digital literacy is more than just computer skills, it encompasses an understanding of online security, ethics and conventions. In some circumstances developing digital literacy begins with ensuring that people have access to services as simple as electricity, and the opportunity to use technology.

The outbreak of COVID19 in 2020 led to people globally having to engage remotely using virtual meetings, e-learning and remote working. Schools are operating online, many people are working from home, and municipal offices are delivering services digitally.

This experience has highlighted efficiencies and environmental benefits, which make it likely that such practices will continue in the future. The challenge with digital work is ensuring that inclusion is fostered and that they can be used collaboratively rather than for one-directional communication.

Great strides have been made towards more effective use of technologies during 2020. But this model “SHC MODEL” is more important now.

Cities have the opportunity to build on this experience, and the knowledge that has been gained.

“Haciendo gente mas inteligente smart citizen”

Haciendo SMART CITIZEN.

El desafío para las ciudades es garantizar que los residentes puedan participar plenamente en la ciudad inteligente. Para algunas ciudades, esto comienza con garantizar que se satisfagan las necesidades básicas y que los residentes estén sanos.

Las personas que están enfermas o que luchan por satisfacer sus necesidades básicas tienen menos probabilidades de tener el interés o la energía para dedicarse a participar como residentes.

El programa Smart Healthy Citizen (SHC ) se centra en el conocimiento y la práctica de la nutrición y el ejercicio como fundamentales para la salud de las personas. También apoya el desarrollo emocional, las habilidades digitales y fomenta una buena dieta mediática. El programa proporciona un sitio web y una plataforma interactiva, respaldada por una interesante plataforma, webs y redes sociales.

El modelo Smart Healthy Citizen ha podido transformar la forma de trabajar y empoderar a las personas para que sean inteligentes.

El primer programa piloto en Córdoba, España, reunió diferentes ámbitos de la ciudad, para trabajar intersectorialmente, en un desafío: reducir en un 10% el número de niños con sobrepeso en la población. A través de soluciones de educación y tecnología, el programa logró una reducción del 14,5% en el IMC en 9 meses. Como resultado, se llevó a cabo un ambicioso estudio sobre educación inteligente y sobrepeso (referencia).

El programa Ciudadano Inteligente y Saludable pone a las personas en el centro, ofreciendo alternativas organizativas y educativas que potencian el autocuidado y son de especial relevancia en la crisis del COVID 19.

Es un modelo que ahora se está adoptando en España y debería ser fácil de adaptar para otras ciudades del mundo.

El éxito del programa no es la tecnología, sino el trabajo multidisciplinario, donde profesores, alcaldes, comerciantes, sanitarios, asociaciones, trabajan juntos por una causa común retos para: la salud y la infancia.

Cuando los niveles de alfabetización digital son bajos, las ciudades deben trabajar junto con las organizaciones educativas para garantizar que los residentes aprendan no solo a usar la tecnología, sino también a usarla de manera inteligente. La alfabetización digital es más que solo habilidades informáticas, abarca una comprensión de la seguridad, la ética y las convenciones en línea.

En algunas circunstancias, el desarrollo de la alfabetización digital comienza con garantizar que las personas tengan acceso a servicios tan simples como la electricidad y la oportunidad de utilizar la tecnología.

El brote de COVID19 en 2020 hizo que las personas de todo el mundo tuvieran que participar de forma remota mediante reuniones virtuales, aprendizaje electrónico y trabajo remoto. Las escuelas operan en línea, muchas personas trabajan desde casa y las oficinas municipales brindan servicios de manera digital.

Esta experiencia ha destacado las eficiencias y los beneficios ambientales, lo que hace probable que dichas prácticas continúen en el futuro. El desafío del trabajo digital es garantizar que se fomente la inclusión y que se puedan utilizar de forma colaborativa en lugar de para la comunicación unidireccional.

Se han logrado grandes avances hacia un uso más eficaz de las tecnologías durante 2020. Pero más importante es este modelo ahora.

Las ciudades tienen la oportunidad de aprovechar esta experiencia y los conocimientos adquiridos.

Draft Chapter “Making people Smarter” Simple Ways to be Smart.
Draft 2 Chapter “Making people Smarter” Simple Ways to be Smart.


El Programa tiene una línea marcada de investigación y colaboración con grandes organismos como UNESCO, y ONU, a través de la iniciativa United for Sustainable Smart Cities: U4SSC es una iniciativa de ONU coordinada por la UIT, la CEPE y ONU-Hábitat y apoyada por otras 14 agencias y programas de las Naciones Unidas, y sirve como una plataforma global para promover políticas públicas para facilitar y facilitar la transición a ciudades inteligentes.


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